Jesucristo vive y quiere enseñarle a su pueblo. No es difícil escuchar su voz, ni entender su vocabulario. Necesitamos aprender a escuchar su voz y a obedecer su Palabra. Esta habilidad de escuchar y obedecer es la esencia misma de la oración cristiana.
Busquemos juntos la base bíblica y el propósito de la oración personal.