Don Moen profundiza en su mensaje central de esperanza y ánimo. Él motiva a los lectores a que se apoyen en el hecho de que Dios siempre está trabajando, aunque muchas veces lo hace en maneras que no podemos ver. Nada ni nadie está fuera del alcance del Señor. La muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, un divorcio inesperado o un mal informe médico--pruebas incontables-- pueden dejarnos con una sensación de derrota y desesperanza.