Los humanos se van a los extremos en cuanto al tema de Satanás--niegan su existencia por completo o temen excesivamente su poder. Ninguno de estos extremos es bíblico. El diablo es real, al igual que su poder, pero no está al nivel de Dios. Él es el enemigo de Dios y también nuestro enemigo. Para cada una de las diabólicas trampas que nuestro enemigo puede desplegar, hay un poderoso contraataque bíblico que está siendo librado; preparado para levantarse en contra del enemigo. Este libro nos provee de un práctico y exitoso plan de batalla.