La fede che salva
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La fede che salva

Come riconoscerla

 
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Poche cose sono più importanti del comprendere la natura essenziale della fede salvifica, riconoscere i suoi segni nella nostra vita e sapere come esercitarla per crescere spiritualmente. È raro trovare un libro che svolga queste funzioni pastorali e diagnostiche, mantenendo al contempo lo sguardo fisso sull’oggetto della fede: Cristo stesso.

In questo breve scritto, John Owen riesce a fare entrambe le cose.
Ci sono quattro ragioni specifiche per cui questo libro continua a essere prezioso anche per la chiesa di oggi: in primo luogo, Owen sottolinea la differenza tra il cristianesimo evangelico e tutti gli altri sistemi religiosi.
In secondo luogo, dimostra la vera natura della fede salvifica senza incorrere negli errori del legalismo e dell’antinomismo.
In terzo luogo, fornisce ai credenti istruzioni pratiche riguardo al ravvedimento e alla ricerca della certezza.
Infine, Owen eccelle nel descrivere e diagnosticare l’esperienza spirituale del credente.

ISBN: 9788832990980
Editorial: Alfa e Omega
Título original: Gospel Evidences of Saving Faith
Referencia de producto: 9788832990980
Dimensiones: 140 x 210 x 6 mm
Peso: 0.150kg
Cubierta: Brossura
Número de páginas: 101
Fecha de lanzamiento: 01.03.2026
Idioma: Italian

Contenido Libros

INDICE

Prefazione
Introduzione

1. Primo segno: scegliere, abbracciare e approvare il modo in cui Dio salva i peccatori attraverso l’opera di Cristo soltanto
2. Secondo segno: approvare abitualmente la santità e l’ubbidienza richieste da Dio
3. Terzo segno: cercare costantemente di esercitare ogni grazia in tutte le ordinanze dell’adorazione di Dio
4. Quarto segno: condurre l’anima a uno speciale stato di ravvedimento

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John Owen

John Owen (1616-83). Nació en Stadham (Oxfordshire, Inglaterra). Su padre, Henry Owen, era ministro de la Iglesia Anglicana y pertenecía al ala de los “puritanos”, o reformadores evangélicos. El joven Owen fue un alumno tan prodigioso que a los doce años pudo entrar en la Universidad de Oxford. A sus dones naturales añadió un esfuerzo casi sobrehumano, disciplinándose severamente en cuanto al descanso: sólo dormía cuatro horas durante la noche. Esta fue una de las causas de sus continuos problemas de salud y de su relativamente temprana muerte.  

Fue ordenado al ministerio de la Iglesia de Inglaterra, aunque fue algún tiempo después, al escuchar un sermón de un predicador cuyo nombre nunca pudo saber, que llegó a experimentar su conversión personal y la paz con Dios.

Fue llamado a predicar ante el Parlamento inglés en varias ocasiones  y fue por un tiempo vice-rector de la Universidad de Oxford. Su verdadera fama se debe no a sus importantísimos papeles en la vida política y académica, sino a sus incomparables aportaciones a la teología. El número de sus obras escritas, la profundidad de su contenido, y la amplitud de los temas sobre los cuales ejercitó su enorme intelecto, le hacen uno de los más grandes exponentes del protestantismo clásico. Era calvinista y aún no ha sido superada su exposición contundente de la teología calvinista.

En sus escritos espirituales se percibe un gran celo así como un sorprendente conocimiento de la obra del Espíritu Santo en el corazón de los pecadores.